Los vehículos de inversión colectiva europeos experimentaron un descenso en la captación de capital durante el segundo trimestre de 2026, según revelan los últimos datos publicados por Morningstar. Los fondos open-end y los ETFs europeos, sin incluir los instrumentos del mercado monetario, lograron atraer 188.000 millones de euros entre abril y junio, cifra que representa una caída respecto a los 203.000 millones captados en los tres meses anteriores.
El deterioro de la situación geopolítica en Oriente Medio actuó como principal lastre para el apetito inversor durante este periodo. Las tensiones en la región provocaron que muchos inversores adoptaran posiciones más cautelosas, reduciendo su exposición a activos de mayor riesgo. A pesar de esta moderación, la cifra trimestral sigue reflejando un robusto interés por los productos de inversión europea en un contexto marcado por la incertidumbre global.
Cambio de liderazgo entre clases de activos
Un aspecto destacable del trimestre fue el cambio en las preferencias por tipo de activo. Los fondos de renta fija recuperaron el protagonismo al captar 84.100 millones de euros, superando los 75.700 millones del trimestre previo y arrebatando el liderazgo a la renta variable. Esta última categoría registró entradas más moderadas de 72.400 millones de euros, evidenciando un repliegue táctico ante la volatilidad geopolítica.
Los fondos de asignación de activos mantuvieron su tendencia positiva al superar por tercer trimestre consecutivo la barrera de los 20.000 millones de euros en flujos netos. Este comportamiento refleja la búsqueda de diversificación por parte de inversores que prefieren delegar la gestión táctica ante un panorama complejo. Paralelamente, los fondos de activos reales experimentaron un giro notable al registrar entradas de 3.700 millones de euros, revirtiendo prácticamente las salidas acumuladas de 4.100 millones en los dos trimestres anteriores.
El interés renovado por materias primas como el petróleo, el gas y el oro se explica por las disrupciones en el suministro energético. El cierre casi total del estrecho de Ormuz generó presiones sobre los precios de las commodities, llevando a los inversores a buscar refugio en estos activos tangibles como cobertura frente a potenciales choques en los mercados.
La gestión pasiva consolida su dominio
La tendencia estructural hacia la inversión pasiva mantuvo su impulso durante el segundo trimestre. Las estrategias indexadas representaron el 75% de todas las entradas netas, con un volumen total de 128.500 millones de euros. De esta cantidad, los ETFs acapararon 94.600 millones, mientras que los fondos activos atrajeron 59.400 millones, concentrados principalmente en vehículos tradicionales open-end.
En el segmento de renta variable, la gestión pasiva demostró su clara supremacía al registrar flujos positivos de 89.900 millones de euros, mientras que los productos de gestión activa sufrieron reembolsos netos de 17.800 millones. Este contraste ilustra la preferencia creciente de los inversores por soluciones de bajo coste y alta replicación en mercados de acciones. Sin embargo, el panorama es diferente en renta fija: aquí la gestión activa lideró con 47.500 millones de euros frente a los 36.500 millones de la gestión pasiva, lo que sugiere que los inversores valoran la flexibilidad y la selección de bonos en entornos de tipos de interés cambiantes.
Estados Unidos y la inteligencia artificial impulsan los flujos
Tras un primer trimestre marcado por la diversificación geográfica y el alejamiento de la renta variable estadounidense por temores inflacionarios y elevadas valoraciones, los inversores volvieron con fuerza a Estados Unidos en el segundo trimestre. Las categorías de renta variable global y de gran capitalización mixta estadounidense captaron conjuntamente 88.200 millones de euros, más del doble que en el trimestre anterior. Este retorno se apoyó en sólidos resultados empresariales y en el entusiasmo renovado por la inteligencia artificial.
Los fondos tecnológicos vivieron su mejor trimestre desde principios de 2021, atrayendo 11.700 millones de euros tras haber sufrido salidas de 5.400 millones en el primer trimestre. La salida a bolsa de SpaceX en junio generó una demanda notable, catalizando el interés por el sector tecnológico y espacial. Paralelamente, los fondos de infraestructuras captaron 3.800 millones de euros, casi duplicando los 1.800 millones del trimestre previo, impulsados por el elevado gasto en infraestructuras relacionadas con la inteligencia artificial, como centros de datos y proyectos eléctricos.
Por el contrario, los fondos centrados en recursos naturales experimentaron un cambio de tendencia. Tras captar 6.500 millones en el primer trimestre, registraron salidas de 1.100 millones en el segundo, cuando la frágil tregua entre Estados Unidos e Irán provocó una caída de los precios del petróleo desde máximos superiores a 100 dólares hasta los 80 dólares por barril. Las acciones de crecimiento de gran capitalización también sufrieron, con reembolsos de 21.200 millones a nivel global y 4.600 millones en Europa, afectadas por el aumento de costes energéticos y la subida de tipos del BCE.
Bonos indexados y temáticas emergentes
En el universo de renta fija, los fondos de bonos indexados a la inflación registraron sus mejores trimestres consecutivos desde 2021, captando 1.900 millones en el primer trimestre y 2.500 millones en el segundo. Los fondos indexados atrajeron la mayor parte de estos flujos (2.500 millones) frente a los 1.800 millones de los activos. Esta tendencia refleja la preocupación persistente por la inflación y la búsqueda de instrumentos de protección del poder adquisitivo.
Los fondos temáticos volvieron a territorio positivo tras años de reembolsos netos, captando 900 millones de euros en el segundo trimestre. El sector tecnológico lideró este repunte con 3.700 millones, impulsado especialmente por estrategias centradas en inteligencia artificial y big data, que atrajeron 1.900 millones. Los ETFs de semiconductores superaron incluso a los fondos de defensa en flujos acumulados del año, marcando un cambio en las prioridades inversoras.
El sector aeroespacial prolongó su racha positiva con 1.300 millones de euros en su séptimo trimestre consecutivo de entradas, más del doble que en el trimestre anterior, espoleado por la salida a bolsa de SpaceX y la entrada de nuevos emisores como Global X, VanEck y WisdomTree. En contraste, los fondos de defensa registraron por primera vez en más de dos años un saldo negativo de 600 millones de euros, tras haber dominado en 2025 con 9.300 millones captados.
Líderes y rezagados del trimestre
BlackRock encabezó el ranking de captación con 36.400 millones de euros, dirigidos mayoritariamente a su gama de productos pasivos bajo la marca iShares. De hecho, salvo Pimco y Natixis, el resto de las diez gestoras con mayores flujos comparten una característica común: una sólida oferta de productos pasivos. Este patrón subraya cómo la infraestructura de ETFs y fondos indexados se ha convertido en un factor competitivo clave en la industria europea.
En el extremo opuesto, la gestora ASR sufrió salidas de 8.300 millones de euros, justificadas por el cierre de algunos de sus fondos según la base de datos de Morningstar. La mayoría de las gestoras situadas en los últimos puestos del ranking experimentaron reembolsos concentrados en sus productos de gestión activa, lo que refuerza la narrativa de la migración estructural hacia soluciones pasivas de menor coste.
En clave: Por qué importa
Los datos del segundo trimestre de 2026 ilustran cómo los inversores europeos están navegando un entorno marcado por tensiones geopolíticas, presiones inflacionarias y transformaciones tecnológicas aceleradas. El giro hacia la renta fija refleja cautela táctica, mientras que el dominio creciente de la gestión pasiva subraya la búsqueda de eficiencia en costes y transparencia. La inteligencia artificial emerge como el tema dominante, canalizando flujos hacia tecnología, semiconductores e infraestructuras digitales, redefiniendo las prioridades sectoriales de largo plazo. Para el inversor medio, estas tendencias sugieren que la diversificación entre clases de activos y la selección cuidadosa entre gestión activa y pasiva según el segmento serán cruciales para optimizar rentabilidades ajustadas al riesgo en un contexto de volatilidad persistente.



